DINERO EN 10 MINUTOS
En Colombia, **9,5 millones de personas** tienen créditos de consumo activos. Con la tasa de usura en **24,36% EA** para octubre de 2026, la renegociación se vuelve crucial. Explore estrategias como la portabilidad financiera, abonos a capital y extensión de plazos, entendiendo sus implicaciones reales en el costo total de su deuda y su historial crediticio.

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Preguntas Frecuentes

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Para empezar es necesario aclarar que estos minicréditos son ofertados por empresas financieras que no pertenecen a la banca tradicional, por ello no siguen los mismos patrones o procedimientos empleados por los bancos tradicionales. Sin embargo estos préstamos en teoría funcionan de igual manera, pues poseen los mismos atributos y las mismas limitaciones.

Como habrás deducido el dinero rápido es un instrumento financiero crediticio fácil de obtener, ofertado por entidades financieras que no siempre están conectadas a la banca tradicional. Estos créditos suelen ser de cuantía baja, tanto que pocas veces superan los $1 000 000.

Por lo general hacerse con uno de estos préstamos personales no es nada difícil, de hecho en la mayoría de las ocasiones basta con llenar un sencillo formulario y esperar la respuesta de la agencia escogida. Una ventaja de estos instrumentos es que muchas de las financieras que los ofertan no toman en cuenta el hecho de que sus potenciales clientes podrían ser deudores, algo que no aceptaría ningún banco comerciales.

Aunque el uso de tarjetas de crédito se ha convertido en algo común en la sociedad actual, la verdad es que este instrumento puede traer más problemas que soluciones, especialmente si se compara con los préstamos rápidos. Las tarjetas de crédito suelen generar intereses muy elevados, mucho más que la mayoría de los préstamos urgentes. Además, si lo que necesitas es efectivo, obtenerlo mediante una tarjeta de crédito puede generar costos extra que son mucho más elevados que los generados al usarla en compras.

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Créditos de Consumo en 2026: Cómo Renegociar y Recuperar Estabilidad

CONTENIDO:

Las autoridades financieras colombianas reportan una recuperación gradual en la cartera de consumo, pero la realidad para millones de hogares sigue siendo desafiante. Con 9,5 millones de personas con créditos de consumo activos –una cifra que se incrementó cerca del 20% en un trimestre para junio de 2026–, la presión por cuotas manejables es palpable. La tasa de usura para créditos de consumo ordinarios, certificada por la Superintendencia Financiera de Colombia (SFC), se ubicó en un significativo 24,36% efectivo anual en octubre de 2026. Si bien esta tasa es ligeramente inferior a la del mes anterior, el margen para el consumidor en situación de aprieto sigue siendo limitado, empujando la renegociación a un primer plano como estrategia de supervivencia financiera.

El Banco de la República mantiene su tasa de intervención estable en 9,25% efectivo anual desde abril de 2026, reflejando la persistencia de riesgos inflacionarios y fiscales. Esto significa que, aunque la tasa de interés promedio para nuevos desembolsos de crédito de consumo ha disminuido ligeramente a 16,24% efectivo anual en octubre de 2026, muchos deudores aún cargan con créditos contratados en períodos de tasas históricamente más altas. La calidad crediticia mejora, con la cartera vencida de consumo contrayéndose un 28,7% a junio de 2026, pero esta buena noticia para los acreedores no siempre se traduce en un alivio directo para quienes pagan cuotas elevadas. ¿Le suena familiar esta situación?

Refinanciamiento: Entre el Alivio Inmediato y el Costo a Largo Plazo

El refinanciamiento de créditos de consumo se presenta como una de las tácticas más potentes para aliviar la carga mensual, ofreciendo la oportunidad de obtener un nuevo préstamo bajo condiciones mejoradas para cancelar el existente. Esta estrategia se articula principalmente a través de dos enfoques: la extensión del plazo de pago o la búsqueda de tasas de interés más competitivas. Cada uno conlleva implicaciones financieras distintas que el deudor debe evaluar meticulosamente.

Extensión del Plazo: El Doble Filo de la Cuota Menor

La ampliación del plazo de amortización es, quizás, la opción más inmediata y accesible para muchos. Al extender el período de pago, el saldo de capital se distribuye entre un mayor número de cuotas, reduciendo su valor mensual. Pensemos en un prestatario con un saldo de capital de $80 millones y cuotas de $1.104.252 mensuales a 180 meses. Si esta persona realiza un abono extraordinario de $20 millones a capital, su nueva cuota podría recalcularse a $883.401, lo que representa una reducción de $220.850 mensuales. Sin embargo, si la extensión del plazo se realiza sin un abono a capital, el alivio en la cuota mensual viene acompañado de una trampa financiera oculta: la acumulación de intereses totales.

He cubierto casos donde la urgencia por reducir la cuota mensual eclipsa la visión de largo plazo. Un crédito de $100 millones a 36 meses pagará sustancialmente menos en intereses totales que el mismo crédito a 72 meses, aunque este último tenga cuotas mensuales más bajas. Esta decisión, si bien otorga un respiro financiero inmediato para reasignar recursos o evitar la mora, termina erosionando el patrimonio del deudor a largo plazo. La Superintendencia Financiera requiere que, al extender el plazo, las entidades mantengan la tasa de interés original, aunque en algunos casos, si el riesgo percibido aumenta, podrían revisarla. Esta estrategia es recomendable solo para quienes enfrentan una crisis de liquidez temporal y anticipan una mejora financiera en el corto a mediano plazo.

Búsqueda de Mejores Tasas: La Portabilidad Financiera como Aliada

La alternativa de perseguir tasas de interés más competitivas ha ganado terreno gracias a la implementación del derecho a la portabilidad financiera, establecido en el artículo 94 del Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026. Este mecanismo permite a los consumidores trasladar sus productos de crédito entre entidades vigiladas por la SFC sin costo ni sanción, siempre y cuando cumplan con ciertos requisitos de elegibilidad.

El procedimiento es expedito: el consumidor presenta la solicitud a la entidad destino, que luego pide un certificado de portabilidad a la entidad origen. La entidad destino evalúa el historial de pagos y presenta una oferta. El deudor tiene cinco días hábiles para aceptar o rechazar. Este proceso es particularmente valioso si usted ha mantenido un historial de pagos impecable, ya que fortalece su poder de negociación. Las cifras actuales son reveladoras: con corte al 10 de octubre de 2026, bancos como Itaú (14,2% E.A.), Banco Davivienda (14,3% E.A.) y Banco Pichincha (14,7% E.A.) ofrecen tasas significativamente más bajas que otras entidades, que pueden alcanzar hasta el 18,2% E.A. Una reducción de tres puntos porcentuales en la tasa para un saldo de $50 millones a refinanciar puede significar ahorros considerables en intereses totales.

Abonos Extraordinarios a Capital: Reduciendo Cuotas y Plazos Simultáneamente

Una tercera modalidad de renegociación, a menudo subestimada, es la realización de abonos extraordinarios a capital. Esta estrategia permite al deudor, no solo reducir la cuota mensual manteniendo el plazo original, sino también acortar significativamente el período de pago, o una combinación de ambos. Es una herramienta poderosa para optimizar la deuda cuando se dispone de ingresos adicionales.

El mecanismo es directo: al realizar un abono que se aplica directamente al capital y no a los intereses, el saldo pendiente disminuye. Si la entidad bancaria recalcula la cuota manteniendo el plazo inicial, el nuevo valor mensual será menor. Retomando el ejemplo anterior, un abono extraordinario de $20 millones a capital podría reducir la cuota mensual de $1.104.252 a $883.401, sin alterar la fecha de vencimiento del crédito. La ventaja fundamental de esta estrategia es que no genera intereses adicionales por extensión de plazo; por el contrario, al reducir la base del capital, disminuye los intereses futuros.

La Superintendencia Financiera obliga a los establecimientos de crédito a permitir estos abonos sin comisiones adicionales. Sin embargo, es crucial que el deudor solicite activamente un recálculo de la nueva cuota para asegurarse de que el abono se traduzca en la reducción esperada. He visto que, en ocasiones, los bancos no realizan este ajuste automáticamente, lo que requiere que el consumidor supervise proactivamente su aplicación. Es una de las formas más eficientes de tomar control sobre la deuda, especialmente si se reciben bonificaciones, primas o ingresos inesperados.

Modificación vs. Reestructuración: Entendiendo el Marco Regulatorio

El lenguaje financiero a veces confunde, pero la distinción entre modificación y reestructuración de créditos es crucial para su historial crediticio. La Superintendencia Financiera ha establecido criterios claros: un crédito puede ser modificado sin incurrir en provisiones ni deterioro de la calificación si, durante los últimos seis meses, no ha presentado moras superiores a 60 días para créditos de consumo. Esta modificación permite ajustar plazos, tasas o cuotas, siempre bajo criterios de viabilidad financiera y capacidad de pago del deudor.

Una vez modificado, el crédito entra en un período de monitoreo especial. Si el deudor cumple puntualmente las nuevas condiciones durante un año (plazo para créditos de consumo), saldrá automáticamente de ese monitoreo, manteniendo su historial crediticio intacto o incluso mejorado al demostrar capacidad de gestión de deuda. Por el contrario, si el deudor incumple las nuevas condiciones y cae en mora de 30 días o más, el crédito se reclasifica como reestructurado. Este sí impacta negativamente la calificación, señalando un mayor riesgo para futuras operaciones. Esto subraya la importancia de la proactividad: una modificación bien gestionada puede ser una herramienta poderosa para sanear finanzas sin el estigma de la reestructuración.

Estrategias Efectivas de Negociación Directa con Entidades Financieras

Negociar directamente con su banco no debe verse como un último recurso, sino como una parte integral de una gestión financiera inteligente. Para maximizar sus posibilidades de éxito, es fundamental prepararse y presentar su caso con argumentos sólidos y datos concretos. Las entrevistas con usuarios y directores de entidades revelan que el poder de negociación de un deudor se basa en la transparencia y la solidez de su comportamiento.

Su historial de pagos es su mejor carta de presentación. Una solicitud de portabilidad, una ampliación de plazo o una reducción de tasa tendrá mayores probabilidades de aceptación si usted demuestra:

  • Pagos puntuales durante los últimos 12 a 24 meses.
  • Ausencia de moras superiores a 30 días en el historial crediticio.
  • Descensos consistentes del saldo deudor, lo que evidencia compromiso.
  • Reportes positivos de la Superintendencia Financiera, especialmente en el certificado de portabilidad, que avalan su buen comportamiento.

La argumentación debe ser clara y fundamentada. Presente un presupuesto mensual que detalle sus ingresos y obligaciones, explicando por qué la cuota actual le genera dificultad. También, mencione las alternativas que existen en el mercado; saber que otras entidades ofrecen tasas más bajas (recordemos que en octubre de 2026 las tasas más competitivas se encuentran en el rango del 14,2% EA) genera una presión competitiva a su favor. Incluso, sin amenazas explícitas, puede sugerir que una reducción de cuota es una solución de mutuo beneficio, evitando un posible incumplimiento futuro.

En la mesa de negociación, no dude en solicitar opciones concretas:

  • Una reducción de tasa sin modificar el plazo original.
  • Una ampliación de plazo sin un incremento de la tasa de interés.
  • La consolidación de múltiples deudas en un solo crédito con términos mejorados.
  • Una combinación de abonos extraordinarios iniciales con un ajuste posterior de la cuota para el saldo remanente.

Panorama de Productos Financieros Alternativos: ¿Refinanciar o Recontratar?

Al evaluar la renegociación de una deuda, es fundamental tener un panorama claro de las ofertas actuales del mercado. No se trata de promocionar productos, sino de ofrecer un punto de referencia sólido para que el consumidor pueda comparar si refinanciar su crédito existente es más ventajoso que intentar obtener uno nuevo.

Los créditos de consumo tradicionales en Colombia, según la Superintendencia Financiera, ostentan tasas promedio ponderadas de 16,24% E.A. para octubre de 2026. Estos créditos suelen ofrecer plazos de 12 a 72 meses y montos desde $1 millón, para gastos de consumo general.

Por otro lado, los créditos de libre inversión o libre destino presentan tasas promedio ponderadas entre 15,50% y 18,2% E.A., con ofertas competitivas como la de Lulo Bank desde 17,49% E.A. Estos productos ofrecen mayor flexibilidad en el uso de los fondos, con plazos y montos similares a los de consumo tradicional.

Finalmente, los préstamos personales, una categoría que prioriza la rapidez del desembolso, muestran tasas certificadas que oscilan desde 16,35% E.A., con plazos de 12 a 60 meses. Esta información es vital: si la tasa que le ofrece su entidad actual para una modificación o la que obtiene vía portabilidad es significativamente más alta que la del mercado abierto para un producto similar, su estrategia de negociación debe ser más agresiva o, incluso, considerar la opción de un nuevo crédito para consolidar su deuda.

Implicaciones de Largo Plazo: El Costo Oculto de Extender el Plazo

La decisión de extender el plazo de un crédito a menudo se subestima en sus consecuencias patrimoniales. Analicemos un ejemplo concreto: un crédito de $50 millones a 36 meses con una tasa del 16% E.A. genera intereses totales de aproximadamente $12,7 millones. Sin embargo, si ese mismo crédito se extiende a 72 meses, manteniendo la misma tasa, los intereses totales se disparan a aproximadamente $27,1 millones. Aunque la cuota mensual disminuya de $1.565.000 a $901.000, el costo adicional en intereses no pagados es de $14,4 millones. Francamente, esta diferencia es abismal y puede comprometer seriamente su futuro financiero.

Esta cruda realidad hace que la extensión de plazo sea justificable solo bajo escenarios muy específicos:

  • Crisis de liquidez temporal: Cuando el deudor anticipa una mejora salarial o de ingresos en un horizonte de 18 a 24 meses, la ampliación compra tiempo para estabilizarse.
  • Insolvencia amenazante: Si la alternativa es caer en incumplimiento y deteriorar drásticamente el historial crediticio, la extensión es el mal menor.
  • Combinación con abonos: Si el deudor se compromete a realizar abonos extraordinarios durante la vida extendida del crédito, puede mitigar el impacto de los intereses adicionales.

En contraste, una reducción de la tasa de interés en dos puntos porcentuales, manteniendo el plazo original, genera ahorros sustanciales sin comprometer el horizonte de endeudamiento. Las entrevistas con analistas financieros revelan que muchos colombianos optan por la extensión de plazo sin una simulación completa, llevándolos a pagar mucho más de lo necesario.

La Estabilidad Financiera como Fundamento de la Renegociación

La renegociación de créditos no debe ser vista como una solución de parche, sino como un escalón crucial hacia la estabilidad financiera integral. La perspectiva del Banco de la República, que mantendrá su tasa de política monetaria estable en 9,25% durante lo que resta de 2026, con recortes graduales proyectados para la segunda mitad de 2026, sugiere que las tasas de consumo también podrían disminuir progresivamente. Esto fortalece la conveniencia de renegociar hoy para asegurar mejores condiciones, en lugar de esperar a reducciones más lentas.

Un deudor que renegocia exitosamente su crédito de consumo logra varios objetivos simultáneamente:

  • Recupera liquidez: Una cuota menor libera flujo de caja para el ahorro, la inversión o para atender otras obligaciones esenciales.
  • Mejora su perfil crediticio: El historial de una modificación exitosa, seguida de un cumplimiento puntual, mejora la calificación del deudor, abriendo puertas a mejores condiciones en futuras operaciones financieras.
  • Construye disciplina financiera: El proceso de renegociación requiere comprender términos financieros y capacidad de negociación, habilidades que son fundamentales para evitar el endeudamiento excesivo futuro.
  • Protege el patrimonio: Evita el deterioro progresivo del historial crediticio que resulta de incumplimientos parciales o totales, salvaguardando su acceso al sistema financiero.

Recomendaciones Finales para el Deudor Informado en 2026

Los colombianos que enfrentan cuotas elevadas en sus créditos de consumo cuentan con herramientas institucionales sólidas en 2026. La Superintendencia Financiera ha diseñado marcos para la modificación, portabilidad y reestructuración que buscan equilibrar la protección del sistema financiero con los derechos del consumidor. Aunque las tasas de usura siguen siendo elevadas, existen espacios de negociación limitados pero reales que, si se aprovechan con estrategia, pueden generar un alivio significativo.

Antes de embarcarse en cualquier proceso de renegociación, el deudor debe:

  • Recopilar su historial crediticio completo, preferiblemente de la Superintendencia Financiera, para conocer su estatus real.
  • Simular escenarios alternativos: compare el impacto de un plazo extendido frente a una tasa reducida para identificar cuál estrategia genera el menor interés total a largo plazo.
  • Consultar las tarjetas comparativas de tasas publicadas por la SFC y otras fuentes confiables para identificar entidades con ofertas competitivas en el mercado actual.
  • Preparar un documento escrito con su propuesta de negociación, incluyendo un presupuesto personal detallado, un resumen de su historial de pagos y argumentos claros sobre la viabilidad de su solicitud.
  • Iniciar contacto formal con su entidad actual. Si la respuesta no es favorable o no satisface sus expectativas, explore la opción de la portabilidad financiera hacia entidades que ofrezcan mejores tasas.

La renegociación de créditos de consumo no es una señal de derrota financiera, sino un reconocimiento inteligente de que las condiciones cambian y que el sistema financiero colombiano ofrece herramientas para adaptarse. Lo crucial es que los deudores las utilicen estratégicamente, desde una posición informada y proactiva, para reconstruir la estabilidad que el endeudamiento pudo haber comprometido.

Fuentes citadas: Superintendencia Financiera de Colombia, Banco de la República, BBVA Research, Bloomberg Línea, Infobae, Ministerio de Hacienda y Crédito Público, Scotiabank Colpatria, Monet, Mi Primera Casa, Fundación Microfinanzas BBVA, Valora Analitik, Rankia, ComparaBien, TiendaNube, 360 Radio.

Guía Completa: Renegociar Créditos y Reducir Cuotas en Colombia

Renegociar créditos de consumo en Colombia permite modificar las condiciones del préstamo (tasa, plazo, cuota) para reducir la carga financiera mensual. Esta es una estrategia legal amparada por la Ley 1555 de 2012 que permite a los consumidores ajustar sus obligaciones sin dejar de cumplir con sus deudas.
La Ley 2445 de 2025 introduce flexibilidades en el régimen de insolvencia para personas naturales, permitiendo reestructurar deudas con requisitos menos restrictivos. También el Proyecto de Ley 507 de 2025 ofrece alivios tributarios con reducción de intereses moratorios al 4.5% para obligaciones en mora hasta el 31 de diciembre de 2024.
Puedes reducir intereses haciendo abonos a capital (amparado por la Ley 1555 de 2012), refinanciando a una tasa más baja, consolidando deudas, o negociando directamente con tu banco. En 2025, las tasas de interés han bajado, lo que ofrece oportunidades para refinanciar en mejores condiciones.
Bancolombia ofrece la opción de Unificación de Créditos con reporte (Modificación), que requiere: no haber estado en mora más de 60 días en los últimos 6 meses (para créditos de consumo), cumplir políticas de la entidad, y contactar a tu Gerente de cuenta o la Línea Única de Opciones de Pago 018000936666.
Conviene refinanciar cuando: las tasas de interés han bajado significativamente, tienes dificultades para cumplir pagos mensuales, tu puntaje crediticio ha mejorado, tienes múltiples deudas para consolidar, o necesitas liberar flujo de caja para emergencias. Idealmente debe hacerse antes de entrar en mora.
La reestructuración agrupa todas tus deudas en una nueva obligación y afecta negativamente tu historial crediticio. La renegociación (refinanciación) modifica condiciones sin afectar tu historial si no has estado en mora más de 2 meses. La renegociación es mejor para mantener tu reputación crediticia.
Renegociar deudas es beneficioso si logras reducir intereses o cuotas de forma inteligente. Ventajas: menor carga mensual, consolidación de pagos, mejora del flujo de caja. Desventajas: posibles costos administrativos, plazo más largo puede aumentar intereses totales, y riesgo de reincidir en el endeudamiento.
El mejor momento para refinanciar es cuando: las tasas de interés bajan (como en 2025 con las decisiones del Banco de la República), tienes un historial crediticio positivo, no estás en mora, y puedes demostrar capacidad de pago. Evita refinanciar si ya has pagado la mayoría del crédito.
Al refinanciar: se modifican tus condiciones de pago (tasa, plazo, cuota), pueden aplicarse comisiones, tu historial crediticio puede mejorar si reduces endeudamiento, pero puede caer temporalmente por la consulta crediticia. El costo total puede ser mayor si extiendes el plazo, aunque la cuota mensual sea menor.
Para renegociar generalmente necesitas: documento de identidad, certificación laboral reciente (máximo 90 días), certificado de ingresos y retenciones, extracto bancario, comprobante de pago del último mes, y certificado de la deuda actual. Requisitos específicos varían según el banco.
La renegociación modifica condiciones con la misma entidad sin cambiar de acreedor. La compra de cartera es cuando otra entidad financiera absorbe tu deuda y se convierte en tu nuevo acreedor. Ambas permiten reducir cuotas, pero la compra de cartera te cambia de banco.
El tiempo varía según el banco (generalmente 5-15 días hábiles), el análisis de tu perfil crediticio, y si tienes documentación completa. Algunos bancos como Bancolombia pueden acelerar el proceso si contactas directamente a su línea de opciones de pago.
Sí, pueden haber comisiones por estudio de crédito (algunos bancos lo cobran), gastos administrativos, posibles penalidades por cancelación anticipada del crédito anterior, y nuevos seguros. Algunos bancos como Bancolombia no cobran comisión si cancelaste anticipadamente sin sanción.
Una renegociación bien hecha (dentro de los 2 meses de mora) no afecta negativamente tu historial. Una reestructuración te asigna calificación de mayor riesgo automáticamente. El refinanciamiento puede mejorar tu puntaje al reducir endeudamiento, pero puede caer temporalmente por la consulta crediticia.
Puedes renegociar si tienes mora menor a 2 meses en créditos de consumo (según Circular 026 de la Superintendencia Financiera). Si tienes más de 2 meses de atraso, deberías solicitar reestructuración o acogerte a programas como la Ley 2445 de 2025 de insolvencia para personas naturales.
Los principales bancos ofrecen programas de refinanciamiento: Bancolombia (Unificación de Créditos), BBVA, Scotiabank, Davivienda, Colpatria y otros. También existe el Fondo Nacional del Ahorro (FNA) para créditos de vivienda. Compara opciones en la Superintendencia Financiera antes de decidir.
Autor del artículo Jorge Hernán Melguizo

Autor: Jorge Hernán Melguizo

Consultor financiero
Jorge Hernán Melguizo es un reconocido experto financiero en Colombia, con amplia experiencia en asesoramiento financiero y planificación de inversiones
Publicado: 29 octubre 2025 a las 03:59

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