Colombia 2026: La Paradoja de la Inclusión Financiera y la Guía Experta
CONTENIDO:
- ¿Navegar las finanzas en 2026?: El rol de coaches, educadores y asesores
- Asesor de Servicios Financieros: La Brújula Regulada
- Educador Financiero: Potenciando el Conocimiento
- Coach Financiero: El Acompañamiento Holístico en el Vacío Regulatorio
- El Laberinto del Crédito de Consumo en Colombia 2026: Opciones y Trampas
- Análisis Crítico: La paradoja de la inclusión financiera en 2026
- Oportunidades y Retos: Hacia una Regulación Inteligente y Empoderamiento Real
- Consejos Prácticos para el Consumidor Financiero Colombiano
- Domina tus Finanzas: Guía Completa de Coaching Financiero, Educación Financiera y Créditos en Colombia
Colombia ha logrado hitos significativos en materia de inclusión financiera. Según el informe más reciente de Banca de las Oportunidades y la Superintendencia Financiera de Colombia (SFC), un impresionante 96.3% de los adultos colombianos accedió a al menos un producto financiero en 2024. Las cuentas de ahorro ya alcanzan el 82.4% de penetración y los depósitos de bajo monto, impulsados por la expansión de productos digitales y la red de corresponsales bancarios (que sumó 576.000 puntos en 2023), llegaron al 76.1%. Estas cifras, que a primera vista reflejan un país con un sistema financiero robusto y accesible, esconden una realidad más compleja y desafiante.
El panorama del endeudamiento de los hogares colombianos presenta un cuadro de urgencia. Datos de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif) revelan un incremento del 9.8% en el endeudamiento de los hogares durante el primer semestre de 2026. La deuda de las familias como porcentaje del PIB se ubicó en 25.40% en el primer trimestre de 2026, y aunque ha bajado ligeramente, sigue evidenciando presiones estructurales en la capacidad de pago. Lo más alarmante, sin embargo, es la persistencia del crédito informal: la tasa de endeudamiento efectiva anual a través del sistema de "gota a gota" alcanza un exorbitante 382.2% EA, superando en más de 15 veces la tasa de usura legal, mientras que otros prestamistas informales cobran en promedio el 165.4%.
Esta paradoja, donde un acceso financiero casi universal coexiste con un endeudamiento acelerado y una alarmante dependencia de opciones informales, nos obliga a mirar más allá de la simple bancarización. ¿De qué sirve tener un producto financiero si no se sabe cómo usarlo o si se cae en las trampas del crédito informal? Aquí es donde la educación y la asesoría financiera adquieren una relevancia fundamental, diferenciando entre tener acceso y tomar decisiones informadas.
¿Navegar las finanzas en 2026?: El rol de coaches, educadores y asesores
En el mercado financiero colombiano, los términos "coach financiero", "educador financiero" y "asesor de servicios financieros" se utilizan con frecuencia, a menudo de forma intercambiable. Sin embargo, sus funciones, responsabilidades y, crucialmente, su marco regulatorio son significativamente distintos. Entender estas diferencias es vital para cualquier colombiano que busque mejorar su salud financiera.
Asesor de Servicios Financieros: La Brújula Regulada
La figura del asesor de servicios financieros es la más regulada y, por ende, la que ofrece mayores garantías. Según el Decreto 661 de 2018 del Ministerio de Hacienda y Crédito Público, la asesoría sobre productos y servicios financieros debe ser realizada por entidades vigiladas por la SFC, a través de personas naturales expresamente autorizadas e inscritas en el Registro Nacional de Agentes del Mercado de Valores (RNPMV). Esto significa que no cualquiera puede ofrecer asesoría sobre inversiones o productos financieros complejos.
La Superintendencia Financiera ha actuado con firmeza contra quienes violan estas normas. En 2024, la SFC canceló el registro de Orlando Santiago (Fénix Valor) por ofrecer asesoría en valores a través de YouTube y redes sociales sin la autorización correspondiente. Este caso subraya la importancia de verificar que el asesor con el que interactúa esté debidamente autorizado y vigilado, protegiéndolo de posibles prácticas irregulares o consejos no calificados.
Educador Financiero: Potenciando el Conocimiento
Más allá de la asesoría directa, el educador financiero es un profesional cuya misión es proporcionar conocimientos, competencias y herramientas para mejorar la alfabetización financiera de la población. Su enfoque es pedagógico: enseña principios, metodologías y hábitos para que el individuo tome sus propias decisiones informadas.
Si bien no existe una regulación específica que defina requisitos de certificación profesional obligatoria para todos los educadores financieros en Colombia, la SFC sí ha desarrollado estándares y certifica programas de educación financiera, evaluando la calidad de contenidos, transparencia y capacidad de implementación. Instituciones como Banco Contactar, con su programa "Cuentas con Sentido" que certificó a más de 16.000 personas en 2024, o Bancamía, con "Creciendo Juntos" lanzado en 2026, son ejemplos de entidades que invierten en educadores certificados para fortalecer las capacidades financieras de sus usuarios.
Coach Financiero: El Acompañamiento Holístico en el Vacío Regulatorio
La figura del coach financiero es, en 2026, la menos regulada y quizás la más controvertida en el ecosistema financiero colombiano. A diferencia de los asesores, los coaches no están expresamente regulados por la SFC ni requieren una certificación oficial específica por parte de la entidad. Su función, como describe Luis Castaño en el contexto del coaching contemporáneo, es proporcionar un acompañamiento integral que va más allá del asesoramiento sectorial, abordando temas de finanzas personales, vivienda, retiro, tributación y otros ámbitos con una visión más holística y de cambio de mentalidad.
Figuras prominentes como Jairo Forero, quien popularizó metodologías como el sistema PAS (Producir, Administrar y Sobreabundar), han demostrado el poder de este enfoque para transformar paradigmas sobre la relación con el dinero. Forero, Master en Economía y certificado como Coach en Finanzas Personales, construyó una comunidad con alcance internacional antes de su fallecimiento en 2021, destacando la necesidad de este tipo de acompañamiento. Sin embargo, esta ausencia de regulación genera riesgos: la SFC ha tenido que intervenir en casos donde coaches o influencers financieros cruzan la línea hacia la asesoría en valores sin la debida autorización, exponiendo a sus seguidores a riesgos innecesarios. ¿Se ha preguntado alguna vez cuál de estas figuras es la ideal para su situación particular, o si la persona que le ofrece consejos está debidamente calificada?
El Laberinto del Crédito de Consumo en Colombia 2026: Opciones y Trampas
El panorama de productos de crédito al consumo en Colombia a octubre de 2026 muestra una dinámica de tasas en descenso, resultado de la política monetaria y la competencia. La tasa de usura para créditos de consumo y ordinarios se ubicó en 24.36% efectivo anual en octubre de 2026, una reducción significativa de 65 puntos básicos respecto a septiembre (25.01%), según certificación de la Superintendencia Financiera. Este ajuste refleja la disminución del Interés Bancario Corriente (IBC) y abre una ventana de oportunidad para los consumidores informados.
Tasas y Opciones: Más allá del titular
El mercado de créditos de libre destino ofrece alternativas variadas. Según el ranking de la SFC con corte al 10 de octubre de 2026, Itaú lideraba con la menor tasa promedio ponderada de 14.2%, seguido por Banco Davivienda (14.3%) y Banco Pichincha (14.7%). Bancolombia, por ejemplo, ofrecía tasas desde 13.62% hasta 24.34% efectivo anual, con opciones de tasa fija o variable ligada al IBR, mientras que Av Villas reportaba tasas desde 11.95% EA para compra de cartera. La tasa promedio ponderada del sistema financiero para créditos de consumo alcanzaba un 17.41% EA, con desembolsos que sumaron COP $4.75 billones.
Los préstamos personales, según datos del comparador ComparaBien a febrero de 2026, oscilaban desde 16.35% EA, con montos mínimos de COP $2.000.000 y plazos que van de 12 a 60 meses. No obstante, el acceso a estos productos sigue siendo desigual. Requieren historial crediticio, ingresos mínimos de 2 a 2.5 salarios mínimos mensuales legales vigentes (SMMLV) y una serie de documentos que muchos colombianos, especialmente en el sector informal o rural, no poseen o les resultan una barrera significativa. Francamente, estas condiciones dejan a una parte considerable de la población fuera del sistema formal, empujándolos hacia alternativas de alto riesgo.
La sombra del "gota a gota" y la deuda informal
Pero la realidad no se agota en las tasas reguladas. En un país donde el 36.8% de los hogares tiene problemas de sobreendeudamiento, el crédito informal sigue siendo una opción desesperada para millones de personas. He cubierto casos donde la falta de acceso al crédito formal, sumada a la urgencia económica, lleva a familias enteras a endeudarse con prestamistas informales que aplican tasas que desafían cualquier lógica financiera. El "gota a gota", con su 382.2% EA, no solo es insostenible, sino que también genera ciclos de violencia y vulnerabilidad que trascienden lo económico.
Análisis Crítico: La paradoja de la inclusión financiera en 2026
A pesar del progreso en bancarización, la Superintendencia Financiera de Colombia reconoce que la educación financiera sigue siendo un déficit estructural en el país. La definición oficial de educación financiera de la SFC es clara: la combinación de conciencia, conocimiento, habilidad, actitud y comportamiento necesarios para tomar decisiones financieras acertadas y lograr el bienestar individual. Sin embargo, Colombia enfrenta desafíos que impiden que este acceso se traduzca en decisiones informadas. La brecha entre el acceso (96.3%) y el uso activo de productos financieros (donde solo el 82.3% realizó transacciones recientes) refleja esta realidad: muchos colombianos tienen productos financieros, pero no los utilizan de manera óptima o, peor aún, los usan de forma perjudicial.
Las brechas persisten con intensidad preocupante. Existen disparidades de 36 puntos porcentuales entre zonas urbanas y rurales en el acceso a productos financieros, 4.8 puntos entre hombres y mujeres, y limitaciones significativas en el acceso de adultos mayores a productos digitales. Esta segmentación demográfica y geográfica se traduce en una inclusión financiera que es más estadística que funcional.
La estrategia nacional de educación financiera, coordinada por el Ministerio de Hacienda, el Ministerio de Educación, el Banco de la República y la SFC, establece un marco de acción intersectorial. No obstante, su implementación ha sido gradual y desigual. Las entrevistas con usuarios revelan que, si bien hay esfuerzos, la información no siempre llega a quienes más la necesitan o no se presenta de una manera comprensible para todos los niveles de alfabetización.
Jairo Forero, uno de los referentes más reconocidos de la educación financiera en Colombia, solía enfatizar que "no es cuánto gana una persona sino cómo administra el dinero". Esta visión traslada el foco de la inclusión financiera de la mera posesión de productos a la transformación de comportamientos y capacidades. Un individuo que accede a un crédito de consumo a 20% EA pero no comprende el impacto de la capitalización de intereses, o que no cuenta con un presupuesto claro, está siendo incluido estadísticamente, pero podría estar exponiéndose a un sobreendeudamiento que comprometa su estabilidad futura.
La tranquilidad financiera, concepto central en la definición de la SFC, va más allá de tener dinero: implica conocimiento, control, confianza y capacidad de respuesta ante imprevistos. En un país donde el 78% de los adultos accede a internet desde dispositivos móviles, las herramientas para la educación financiera están disponibles. Lo que falta es sistematización, una regulación de calidad que distinga roles, y fundamentalmente, un cambio en la mentalidad colectiva sobre la importancia de aprender a manejar el dinero de forma consciente y estratégica.
Oportunidades y Retos: Hacia una Regulación Inteligente y Empoderamiento Real
La última década ha presenciado la explosión de comunidades en línea dedicadas a la educación financiera en Colombia. Figuras como Jairo Forero construyeron plataformas con alcance internacional, y otros coaches como Luis Castaño han desarrollado programas especializados para profesionales independientes o empresas familiares. Esta proliferación democratiza el acceso a la información financiera más allá de las limitaciones geográficas y socioeconómicas, lo cual es una oportunidad invaluable.
Sin embargo, también presenta riesgos. Sin una regulación clara, proliferan oferentes de baja calidad o incluso fraudulentos. La intervención de la SFC en 2024 contra influencers financieros que cruzaban la línea hacia la asesoría en valores sin autorización ilustra esta tensión. Para 2026, la estrategia debería ser doble: fomentar la innovación en educación financiera comunitaria, mientras se establecen estándares mínimos de calidad, transparencia y protección del consumidor. La Circular Externa 006 de 2026, que reexpidió la Circular Básica Financiera después de 50 años, representa un paso hacia la modernización regulatoria, pero aún hay espacio para criterios específicos sobre educación y coaching financiero.
Desafíos y oportunidades para 2026: Hacia una inclusión financiera auténtica
Colombia en 2026 se encuentra ante una paradoja: un acceso financiero casi universal (96.3%) coexiste con decisiones financieras subóptimas, un endeudamiento acelerado y brechas persistentes. La resolución de esta paradoja depende de tres factores interconectados.
Primero, la profundización de una educación financiera de calidad, respaldada por instituciones públicas y privadas, con estándares claros y llegando a las comunidades más vulnerables. La guía de inclusión y educación financiera lanzada en abril de 2026 por la Mesa de Trabajo Intersectorial es un paso, pero requiere una implementación más vigorosa en territorios rurales y poblaciones con menor acceso.
Segundo, la clarificación regulatoria del rol de coaches y educadores financieros, distinguiendo claramente entre la asesoría en valores (que debe ser estrictamente regulada) y la educación financiera integral (que requiere estándares de calidad, pero permite mayor flexibilidad). La ausencia de esta claridad genera confusión y riesgos para el consumidor.
Tercero, la expansión de las finanzas abiertas como una herramienta de empoderamiento del consumidor. La Circular Externa 009 de 2026 amplió el plazo para la implementación de estándares de finanzas abiertas hasta febrero de 2026, lo que permitirá a los consumidores acceder a sus datos y comparar opciones de crédito e inversión de manera transparente, contribuyendo a decisiones más informadas y a una mayor competencia en el mercado.
Consejos Prácticos para el Consumidor Financiero Colombiano
En este complejo panorama, como periodista financiero que ha cubierto de cerca el sector, puedo decir que la mejor defensa es la información. Aquí algunos consejos para navegar las finanzas en 2026:
- Distinguir los roles: Antes de buscar ayuda, entienda si necesita un asesor (para productos específicos y regulados), un educador (para adquirir conocimientos y habilidades) o un coach (para un acompañamiento más integral y de cambio de mentalidad). Verifique siempre credenciales y la regulación aplicable.
- Compare tasas de interés: Las tasas de usura y las ofertas bancarias varían. No se quede con la primera opción. La tasa promedio ponderada del sistema financiero para créditos de consumo en octubre de 2026 fue de 17.41% EA; si le ofrecen mucho más, investigue.
- Cuidado con el crédito informal: Las tasas del "gota a gota" (382.2% EA) son una trampa. Busque siempre alternativas formales, incluso si implican requisitos más estrictos. Las entidades financieras vigiladas por la SFC son su mejor respaldo.
- Elabore un presupuesto: Saber cuánto ingresa y cuánto gasta es el primer paso hacia la tranquilidad financiera. Un educador o coach puede ayudarlo a estructurarlo.
- No tema buscar educación: Aproveche los programas de educación financiera gratuita ofrecidos por bancos como Bancamía o Banco Contactar, o las iniciativas de la Superintendencia Financiera. El conocimiento es su mejor activo.
- Utilice las herramientas de Finanzas Abiertas: Una vez implementadas en su totalidad, le permitirán tener mayor control sobre su información financiera y comparar productos de manera más eficiente, fomentando mejores decisiones.
Las tasas de interés en caída y una inclusión financiera que se acerca al 96% representan avances reales. Pero sin educación, sin claridad en los roles profesionales y sin una regulación inteligente que distinga entre riesgos, estos avances pueden convertirse en trampas de sobreendeudamiento. La verdadera inclusión financiera que Colombia necesita para 2026 no es solo acceso a productos, sino el empoderamiento para tomar decisiones que lleven a una tranquilidad financiera sostenible, especialmente para los millones de hogares que aún luchan por estabilidad económica en un contexto de inflación, presiones salariales desiguales y vulnerabilidad macroeconómica.





